viernes, 14 de marzo de 2014

Sport News de fútbol

Juan Pablo Pino, detenido en Arabia Saudí por exhibir sus tatuajes.

Por unos tatuajes
El jugador colombiano fue arrestado por incumplir una ley que prohibe los tatuajes en ese país.
Unos tatuajes con motivos religiosos le causaron un buen disgusto al futbolista colombiano Juan Pablo Pino, que juega en la liga de Arabia Saudita, después de que la policía moral del conservador reino árabe le detuviese por exhibirlos en público.
Todo comenzó el día en que el jugador decidió darse un paseo por un centro comercial en Riad junto a su mujer, vestido con una camiseta sin mangas que mostraba símbolos religiosos cristianos, como el rostro de Jesús de Nazaret, que tenía tatuado en sus brazos.
Según informaron medios saudíes, esta imagen del futbolista tatuado provocó la indignaci
ón de varios clientes del lugar, que comenzaron a insultarlo y atrajeron la atención de la policía moral, que se encarga de que los ciudadanos cumplan las estrictas reglas de conducta que rigen en el reino saudí.
Los agentes detuvieron al jugador del club Al Nasr hasta la llegada del delegado del equipo, que se encargó de solucionar el problema con la policía.
Aunque desde el club declinaron dar su versión al ser consultados por Efe, el equipo publicó unas declaraciones atribuidas a Pino en las que este expresó su "profunda tristeza" por lo sucedido y aseguró que respeta las leyes del país.
Por si hubo dudas, el colombiano dijo según estas declaraciones que hasta compró ropa musulmana a su mujer "para que salga de manera respetuosa" y pueda vestirse con prendas típicas como la "abaya".
Esta amplia túnica negra es muy usada por las saudíes ya que cubre desde la cabeza hasta los pies de las mujeres y evita que se marque la silueta del cuerpo femenino.
Por otra parte, el jugador acusó a los aficionados y seguidores de los equipos adversarios de exagerar y sobredimensionar el suceso para desprestigiar al Nasr.
Según informaciones difundidas por medios locales que no han podido ser contrastadas, la esposa del jugador vive con gran preocupación esta situación y hasta pidió a su marido que renuncie a su contrato y abandonen juntos el país.
En esta polémica sobre tatuajes con motivos religiosos llueve sobre mojado en Arabia Saudí. El año pasado estalló un caso similar con el jugador rumano Mirel Radoi, que jugaba entonces en el Al Hilal saudí, besó el tatuaje de una cruz que llevaba en su brazo después de marcar un gol, lo que provocó otra reacción de descontento popular.
En declaraciones a EFE, el jeque Mohamed Nayimi, uno de los clérigos más reputados de este país, dijo que las leyes saudíes prohíben los tatuajes, sea cual sea su forma, y que el jugador tiene que respetar estas reglas.
En ese sentido, Nayimi agregó que el futbolista está obligado a tapar las partes del cuerpo en las que tiene los tatuajes.
De la misma forma, pidió a la institución encargada de velar por la juventud saudí que imponga de forma obligatoria en los contratos de los futbolistas extranjeros la condición de respetar la "sharía" (ley islámica).
El reino de Arabia Saudí es uno de los países más conservadores del mundo musulmán, en el que se aplica una versión estricta y rigorista del islám, el wahabismo.
COMENTARIO DE TEXTO CRÍTICO
Este es un texto de clase informativa que nos cuenta el problema que tiene el jugador de fútbol colombiano Juan Pablo Pino con sus tatuajes simbólicos del cristianismo. Se produce el conflicto cuando el futbolista se pasea en un centro comercial con su mujer, toda la gente lo insulta y se mete con él. Este decide denunciar a todos los que exageraron demasiado y criticaron a su equipo de fútbol por ello e incluso pide disculpas y compra a su mujer ropa propia de alli como símbolo de perdón. Recibe una multa y a partir de ahí debía taparse todos los tatuajes que llevara en los partidos y un clérigo tomó la decisión después de todo esto y algunos casos más, que no se pudiera hacer nadie ningún tipo de tatuajes en el país y se obligara a la gente que ya los tuviera a tapárselos.
En mi opinión, la reacción del país ante esto es un poco exagerada. No se le puede decir u obligar a nadie lo que debe o no debe ponerse en su propia piel y mucho menos denuncarlo por hacerlo. Además, el pide disculpas y no discute la denuncia, creo que es un buen gesto y yo haría lo mismo.
Por último, me parece egoísta por parte del país imponer una religión a todos los habitantes, creo que cada uno tiene sus costumbres y tradiciones y me parece perfecto pero no tienen por qué convencer de pensamiento a alguien o discriminar por pensar diferente, me parece injusto, ya que él no puede irse de este país porque es el lugar donde realiza su trabajo y sería una ruina en su nivel de vida.

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